El arte: Orgullo y prejuicio

Bienvenidos a los 40 años de Orgullo en Madrid. Hoy, 28 de junio, se celebra el Día Internacional del Orgullo Gay. Lejos queda aquella primera manifestación en 1978, cuando aún era ilegal ser homosexual en España y se pagaba con la cárcel. Siete mil valientes alzaron la voz con pancartas por las calles. Ahora que la cifra supera con creces el millón, ¿creéis que la visibilidad ha progresado de la misma forma? Tal vez el arte griego siga llorando que no hayamos sabido mantener su impulso y los prejuicios quieran ganarle al orgullo.

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Jean Broc

Las expresiones artísticas han ido siempre de la mano de las reivindicaciones sociales. La literatura, el cine, personajes de televisión y la música son grandes escaparates. La revista americana The New Yorker generó mucha repercusión con una de sus portadas más famosas en 2013. Es una ilustración de Jack Hunter, que muestra a Epi y Blas en una insinuación de pareja homosexual, viendo en una más que antigua televisión a los jueces del Tribunal Supremo de Estados Unidos con la histórica decisión a favor de los matrimonios homosexuales.

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Jack Hunter

Dibujos, ilustraciones, pinturas y fotografías, tal vez, más al alcance de cualquier persona que quiere mostrar, reivindicar, normalizar. ¿Por qué una fotografía todavía tiene que hablar de normalizar? 40 años en los que se ha conseguido todo y nada a la vez, en los que hemos sido capaces de derogar la Ley de Peligrosidad Social, pero seguimos “protegiendo” a los menores de ver fotos de parejas del mismo sexo. Doble moral.

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¿Cuántas imágenes cotidianas como estas hacen falta para que los jóvenes –y los no tanto- dejen atrás dudas y temores? Cuando no haya nada que temer, cuando nuestras redes se inunden de fotografías como estas sin comentarios despectivos, sin apelar al ámbito exclusivamente privado. Cuando haya más fotógrafos, pintores e ilustradores que se atrevan a mostrar la realidad de personas de verdad, que dan la cara y el cuerpo.

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sally foto

A vueltas con la doble moral, tampoco es sencillo dar la cara y el cuerpo en las redes sociales. Los hombres lucen pectorales orgullosos, venerando el cuerpo masculino. Las mujeres pueden estar orgullosas, pero no pueden lucir. Un pezón (¡femenino!) es motivo de censura en redes como Facebook o Instagram.

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Si hablábamos de normalización, el arte tiene aún mucho que reivindicar para lograr su expresión. ¿Por qué las redes sociales penalizan el arte? Hoy Facebook censuraría (del verbo censurar, mundo occidental, s. XXI) esta pintura que podemos disfrutar en el Museo del Prado de Madrid. La mujer barbuda (1631), de José de Ribera. En ella se ve a un matrimonio posando con su hijo. La mujer, un paso adelante del marido, con el pequeño en brazos mientras lo amamanta, pecho bien visible. Ella luce una barba más poblada y una calvicie más incipiente que la de su marido. Se trata de una estampa real, de una mujer con hirsutismo, pero que también está cargada de fuerte simbolismo. A la derecha se ven unas lápidas con una inscripción en latín que significa “El gran milagro de la naturaleza” y sobre ella reposan un huso y una concha. Ambos símbolos de la femineidad, incluso del renacer de una persona. 

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José de Ribera

¿No sería un gran cartel para este 40 aniversario del Orgullo de Madrid, que este año hará énfasis en las realidades trans? No, no podríamos colgarlo en las redes sociales. Y lo que no está en las redes sociales no existe. Y lo que no existe, da miedo. Y lo que da miedo… Normalizar.

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